Una exposición de tsantsas, cabezas reducidas, será retirada de un museo de Oxford


Por Alev Pinbell

Como un intento de ‘descolonizar’ su exposición, ha explicado el Museo Pitt Rivers, fundado por la Universidad de Oxford, su decisión de retirar de su exposición las tsantsas, cabezas reducidas elaboradas por los shuar, un grupo amazónico que se encuentra en Ecuador y Perú.

Este lunes, el museo dijo en un comunicado que por su "complicada historia colonial" realizó una revisión de toda su colección desde el punto de vista ético, y por esta razón decidió retirar de la exposición 120 restos humanos, incluidas las tsantsas de Sudamérica, las cabezas de trofeo de las tribus Naga y una momia egipcia de un niño.

"La implementación de la revisión es parte del plan estratégico del museo para hacer que sus espacios públicos estén más en línea con su ética contemporánea de trabajar activamente con las comunidades y respetar las diferentes formas de ser mientras nos convertimos en un espacio acogedor para todos", señaló la directora del museo, Laura van Broekhoven.

Van Broekhoven señaló que los visitantes "a menudo percibían las exhibiciones de restos humanos en el museo como un testamento de que otras culturas son 'salvajes', 'primitivas' u 'horripilantes'", y en lugar de ayudar al público a entender con una mayor profundidad otras formas de ser, los objetos expuestos "reforzaron el pensamiento racista y estereotipado que va en contra de los valores del museo hoy en día".

La colección de tsantsas fue adquirida por el museo entre 1884 y 1936, y desde 2017 trabaja con la Universidad San Francisco de Quito (USFQ) para abordar con los representantes de los shuar cómo quieren ser representados en el museo y cómo es mejor cuidar de su herencia cultural que está en su posesión.


¿Cómo se hacían las tsantsas?

Los shuar reducían las cabezas de sus enemigos asesinados y las tomaban como trofeos de guerra cargado de supuestos poderes sobrenaturales. Cuando reducían las cabezas, los shuar creían que atrapaban así el alma del enemigo y evitaban que el espíritu del difunto pudiese vengarse. Las tsantsas también le conferían fama y honor a los shuar.

Para elaborar las tsantsas se tenía que realizar un proceso bastante complejo. A la cabeza cortada del enemigo se le hacía un corte en la parte de atrás para retirar la piel del cráneo y el cuero cabelludo. Después la piel se introducía en agua hirviendo, y se cosía un anillo con fibra de chambira que se ataba a la abertura del cuello. Seguidamente, se colocaban piedras calientes dentro de la cabeza para limpiarla desde el interior, y arena caliente para darle forma a la cara.

Esto se repetía varias veces y conllevaba la reducción del tamaño de la cabeza, que finalmente se ahumaba sobre el fuego que la endurecía y le dada un color oscuro. Los labios eran atravesados por varillas de chonta y alrededor de ellas se enrollaban fibras de algodón. Con la cabeza teñida de negro y los labios atravesados, el enemigo no podía ver ni salir. Lo que se conservaba con esmero era el pelo largo del difunto, ya que ahí residía su fuerza, según las antiguas creencias.

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