El Chavo del Ocho y su relación con los siete pecados capitales


Por Alev Pinbell

La popularidad de ‘El Chavo del Ocho’ trascendió más allá de las fronteras del continente americano, tanto así que es difícil encontrar un país donde no hayan visto el programa. Sin embargo, este show, con una trama sencilla, que marcara una época y una tendencia a lo largo del mundo, no podía estar inmune a las tantas teorías que aparecen cada cierto tiempo en Internet. En el caso de El Chavo, la teoría que se le endilga es una que se ha conocido hace poco tiempo y que no ha pasado por dejar indiferente a unos pocos. En este sentido, la leyenda cuenta que Roberto Gómez Bolaños se inspiró en los siete pecados capitales para representar a sus personajes y el comportamiento de cada uno de estos es el reflejo del pecado con el que se le asocia.

La gula es El Chavo

Como se sabe, es el protagonista del programa, y al ser muy pobre no tiene para comer, por lo que constantemente espera que cualquiera de la vecindad le invite a comer. Este exceso en el apetito estaría relacionado con el pecado de la gula, incluso el constante anhelo de su tan amada torta de jamón estaría la representación de la persona que busca constantemente saciarse, pero no logra calmar nunca el hambre.

La ira es La Chilindrina

Era el personaje que más berrinche hacía en la vecindad. Constantemente, su llanto y pataletas, muchas veces sin razón aparente, la convertía en una niña con un carácter fuerte que se imponía siempre sobre sus amigos. Por esta razón, es que se le asocia con la ira, ya que, al enojarse y comenzar su berrinche, podía alterar el ánimo de los demás habitantes de la vecindad.

La pereza es Don Ramón

El papá de la Chilindrina quizá sea uno de los personajes más recordados de la serie, aparte de El Chavo. Y, supuestamente, representaría al pecado capital de la Pereza, porque nunca se le veía trabajar, generalmente despertaba muy tarde y siempre evitaba pagar la renta. Según la teoría, todas estas características lo harían un símbolo de las personas que evaden cualquier responsabilidad solo por no tener que ejecutarla. Además, una de sus frases más recordadas sería ejemplo de esto: “ningún trabajo es malo, lo malo es tener que trabajar”

Avaricia es el Señor Barriga

El Señor Barriga era el encargado de cobrar la renta a todos los inquilinos de la vecindad. La teoría sugiere que este personaje que va a cobrar cada semana la renta es la representación de la avaricia, viéndose en su insistencia por cobrar la renta, especialmente a Don Ramón —quien no paga desde hace 14 meses— el símbolo de la codicia.


Soberbia y Envidia es Quico

Quizá no se necesita leer ninguna teoría para saber que el personaje de Quico en el programa era la representación clara de la envidia y la soberbia. En su necesidad de demostrar que tiene mejores cosas que el Chavo se revela el símbolo del pecado de la soberbia y esto va ligado con la envidia que le tiene a su amigo por ser feliz con lo poco que tiene.

Lujuria serían Doña Florinda y el Profesor Jirafales

Todos conocen el amor incondicional que se tenían estos dos, la única pareja del programa, aunque su demostración de afecto nunca pasó más allá eternas tazas de café. Pero justo en este detalle es cuando la teoría planta su malicia, al sugerir que, en realidad, detrás de la puerta de la casa de Doña Florinda, ante cada invitación a tomar café, se escondía un acto de lujuria y obsesión que sentían el uno con el otro.

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